UN POTRO A TODO GALOPE POR LA UDC

CARLOS QUIROZ MORALES

Por los campos de la Unidad Deportiva Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano de la Liga Municipal de Futbol Amateur Morelia anda un potro a todo galope para aplicar el reglamento por diversas canchas, su nombre Víctor Manuel Guerrero Morquecho.

Curiosamente su apodo no viene por el animal equino sino por el famoso cantante hijo de Don Vicente Fernández, El Potrillo Alejandro Fernández: “Me lo pusieron los integrantes de la comisión de programación ‘La Manzanita’ José Luis ‘La Negra’ y Enrique Rocha”.

Ese seudónimo se derivó a que desde sus inicios se consolidó como un buen árbitro, pero para todos era el segundo, porque decían había uno mejor que él, a quien apodaban Vicente Fernández, entonces a Víctor Guerrero lo dejaron como “El Potrillo”.

Ser árbitro le viene de herencia, ya que su papá, también de nombre Víctor Manuel Guerrero, fue silbante muchos años en la Liga Municipal: “De pequeño lo acompañaba a verlo pitar sus partidos, pero yo empecé en la secundaria, en la 10 en partidos de mis compañeros”.

Antes de iniciar su carrera como silbante empezó en la práctica del futbol: “Un señor al que apodaban El Tintorera, formó un equipo entre los vecinos de la calle Monte de las Cruces y para que no jugáramos en la calle lo inscribió en la liga municipal”.

Ha militado en varios equipos, como Panteras, Arteaga, Italia, Cigüeñales, Maranatha (juvenil), Seguro Social, Mercado Sobre Ruedas, Álvaro Obregón, San Miguel, La Aldea, Fluminense, Ejidal Tres Puentes, América, Sección 40, Presision y Tierra Caliente.

“De todos tengo buenos recuerdos, por ejemplo, con el Mercado Sobre Ruedas lo subimos de manera consecutiva desde la Tercera Fuerza hasta la Reserva. Con el San Miguel fuimos campeones del Torneo de Copa y tuve de compañeros a Sergio y al Gavilán Villalón”.

Agregó: “Con La Aldea fue buena época, ahí fui su árbitro, delegado y dirigía al equipo de la Primera Especial, llegamos a terminar una temporada en tercer lugar y fuimos el único equipo que le ganó al OOAPAS”.

Así que en términos generales esta es una breve semblanza de una persona a la que le encanta el futbol y que como árbitro lleva 35 años: “es una gran satisfacción, lo más importantes es las amistades que he logrado hacer, de muy buenos amigos y que en estos años ya le he pitado a tres generaciones a los niños, a sus papás y sus abuelitos”.