Eva Ortiz Escobar abrió brecha en el polo acuático

Incursionar como entrenadora de polo acuático en un deporte de hombres, no ha resultado nada sencillo, sin embargo, los esfuerzos han rendido frutos, así lo mencionó Eva Ortiz Escobar.

Ortiz Escobar inicio su trayectoria en el deporte  acuático desde los 15 hasta los 22 años, al regresar del Panamericano en Puerto Rico en 1992, decidió retirarse y cambiar el rubro competitivo por la formación.

“El primer equipo que tuvo al mando  fue uno de niños del Seguro Social en la Ciudad de México; Comenzar fue muy difícil, hace más de 20 años era inimaginable que  una mujer entrará  en un campo de hombres, me llegue encontrar a entrenadores que me hacían ver mi suerte, me llegaron a comentar que debería estar en casa lavando trastes”.

El colmo fue que la entrenadora del polo acuático comandaba un grupo varonil, “Incluso a mis muchachos le hacían burla [ahí viene tú mamá, juegas como niña], pero demostramos que podíamos dar pelea contra ellos, llegamos a las finales, yo disfrutaba el ganarles”.

Compartió que le tocó abrir la brecha para sus compañeras, “Ahorita ya no es tan raro ver a una  mujeres en un deporte practicado mayormente por  hombres”.

Entre los logros obtenidos, consiguió entrar entre los primeros tres lugares en la categoría Infantil Varonil por 10 años; consiguió el tetra campeonato nacional en la rama varonil; En el 2001 se obtuvo cuarto lugar  en el Panamericano en Venezuela; En la rama femenil llegó al lugar 14 en el Mundial de Canadá 2004.

A su llegada a Morelia en el 2008, comenzó su participación en el Instituto Tecnológico de Morelia  en donde logró la primera clasificación a la Olimpiada Nacional 2011.

“La máxima satisfacción es la primer medalla de plata para Michoacán con la rama femenil, primero por las condiciones en las que estábamos, llegue con jóvenes que no sabían nada de la disciplina, por ello, estar al frente del equipo fue un gran reto, luego de venir de estar con la Selección Nacional. El ganar la medalla es una de las mejores experiencias, lloré  nunca había llorado, lloré de recordar cuanto nos costó llegar. Marcó mi vida como entrenadora”.